El surf, un pedazo de la historia (1778-1779) - ZooPark Famara

El surf, un pedazo de la historia (1778-1779)

En la tercera expedición del Capitán James Cook al Pacífico, sus barcos, el HMS Descubrimiento y el Resolución, hicieron la primera visita europea a Hawaii de la que se tiene constancia, en el año 1778, deteniéndose en el extremo occidental del archipiélago hawaiano en su camino desde Tahití a la costa noroeste de América del Norte. Después de un año frustrante e infructuoso en busca de un paso que les condujese del Pacífico Norte hacia el Atlántico, Cook llevó sus barcos de vuelta al archipiélago de Hawaii, esta vez con parada en la Gran Isla de Hawaii. Allí, en la bahía de Kealakekua, Cook fue asesinado por los hawaianos cuando llevó a cabo un intento fallido de secuestrar al gran jefe de los indígenas para forzar la devolución de un bote que les había sido robado. El teniente James King fue ascendido a primer teniente del Descubrimiento y se le dio la tarea de completar la narración de los diarios de Cook.

Después de la muerte de Cook en 1779 pero antes de que el Descubrimiento y el Resolución regresaran a Inglaterra, el Teniente King dedicó dos páginas completas a la descripción de la práctica del surf llevada a cabo por los lugareños en la bahía de Kealakekua en la costa de Kona de la Gran Isla de Hawaii. El siguiente relato es el texto histórico más antiguo escrito sobre la práctica del surf del que se tiene constancia, por lo tanto, el teniente James King, Comandante del Descubrimiento en 1779, registró en el cuaderno de bitácora de su buque la primera descripción escrita acerca del surf hawaiiano a manos de un europeo:

Uno de los entretenimientos más comunes lo realizan en el agua cuando el mar está crecido y las olas rompen en la costa. Los hombres a veces 20 o 30, se dirigen mar adentro sorteando las olas, se colocan tumbados sobre una plancha ovalada aproximadamente de su misma altura y ancho, mantienen sus piernas unidas sobre ellas y usan sus brazos para guiar la plancha. Esperan un tiempo hasta que llegan las olas más grandes, entonces todos a la vez reman con sus brazos para permanecer en lo alto de la ola y esta los impulsa con una velocidad impresionante, el arte consiste en guiar la plancha de manera que se mantengan en la dirección apropiada en lo alto de la ola conforme esta cambia de dirección.
Si la ola dirige a uno de ellos cerca de las rocas antes de ser atrapado por la rompiente, es felicitado por todos. A primera vista parece una diversión muy peligrosa. Pensaba que algunos de ellos podrían golpearse contra las afiladas rocas pero justo antes de llegar a la costa, si se encuentran muy cerca de ellas, saltan de la tabla y bucean por debajo de la ola hasta que esta ha roto, mientras que la tabla es arrastrada muchas yardas por la fuerza del mar. La mayoría de ellos son superados por la rompiente de la ola, cuya fuerza evitan buceando y nadando bajo el agua para mantenerse fuera de su alcance. Viendo esos ejercicios realizados por aquellos hombres, se podría decir que son anfibios. Las mujeres podían llegar nadando al barco, permanecer la mitad del día en el agua y después regresar nadando a la orilla. El motivo de esta diversión es solo entretenimiento y no tiene que ver con pruebas de destreza. Con buenas olas entiendo que tiene que ser muy agradable, al menos ellos muestran un gran placer en la velocidad que este ejercicio les da...

En 1779, ya fuera jugando con las olas acostado o de pie, las tablas de surf de madera eran una parte integral de la cultura hawaiana. Surfear estaba muy arraigado en todos los estamentos de la sociedad, la religión y la mística de las islas de Hawaii. Los jefes demostraban su dominio a través de su habilidad para surfear y los plebeyos se hacían famosos (o infames) por la forma en que se manejaban en el océano. Los antropólogos sólo pueden adivinar el origen y la evolución del surfing y la construcción de las tablas de surf en la cultura polinesia, ya que no hay certezas sobre la cronología vital y las migraciones de los polinesios. Alrededor del año 2000 a.C. comenzó la migración humana fuera de Asia y del Pacífico oriental y los polinesios se establecieron dentro de un gran triángulo con Aotearoa (Nueva Zelanda) al sur, Tonga y Samoa a lo largo de la frontera occidental y Tahití y las Marquesas, al este.

Obligados a emigrar de esa enorme región por el empuje de la población y la atracción que suponía para ellos la linea del horizonte, de lo desconocido, los primeros polinesios llegaron a las islas de Hawai, en el siglo IV dC. Estos polinesios que hicieron tan arduo viaje de Tahití y las Marquesas a Hawaii eran principalmente marineros y mujeres, que traían con ellos un profundo amor y un conocimiento del océano excepcional. Los polinesios que llegaron a Hawaii también trajeron sus costumbres con ellos, incluyendo el mítico estilo de surfear conocido como Paipo (se puede decir del paipo que es el hermano primitivo de la tabla de bodyboard y que originariamente se surfeaba tumbado sobre ella y luego evolucionó hasta ser surfeada en la posición en que ambas rodillas reposaban sobre la tabla). Aunque se cuenta que los tahitianos se ponían de pie de vez en cuando sobre sus tablas, el arte de surfear en posición vertical sobre longboards fue sin duda perfeccionado, si no inventado, en Hawaii.

Cuando el capitán Cook llegó a Hawaii, el surf llevaba profundamente arraigado desde hacia siglos en la leyenda y la cultura hawaiiana. Los nombres de los lugares más característicos se habían concedido a causa de incidentes de surf legendarios. Los Kahuna (expertos) entonaban cánticos especiales para bautizar las nuevas tablas de surf, para invocar a las grandes olas y darles el coraje necesario a esos hombres y mujeres que desafiarían esas grandes paredes de agua. Los hawaiianos no tenían lenguaje escrito hasta que los haole (personas de piel blanca) llegaron, por lo que su genealogía y su historia solo se recordaba en canciones y cantos. Había historias de amor legendarias que comenzaban y acaban en el mar con el surf como punto de partida, vidas basadas en el riesgo mas absoluto y en el desafío constante al poder del océano y multitud de hazañas heroicas acometidas por jefes y plebeyos.

 

Antes del contacto con la tripulación de Cook, Hawaii era gobernada por el código de kapu (tabú) que regulaba casi todo: comer; cómo cultivar alimentos; cómo predecir el clima; cómo construir una canoa; cómo construir una tabla de surf; cómo predecir cuando el oleaje sería bueno o como convencer a los dioses para que lo fuera. La sociedad hawaiana fue estratificada claramente en clases reales y comunes y estos tabúes se extendieron a las zonas de surf. Había arrecifes y playas donde solo los ali’i (jefes) podían surfear y otros habilitados para los plebeyos. Estos últimos, en general, cabalgaban las olas en Paipo y Alaias (tabla de madera sin quillas precursora de la tabla de surf moderna sobre la que se surfeaba de pie) hasta 12 pies, mientras que los ali’i cabalgaban las olas en tablas Olo (tambien surfeadas de pie) que tenían 24 pies… (Pie 30,48cm)

 

Varios de los jefes más famosos de Hawai, incluidos Kaumuali’i, jefe de gobierno de Kauai y Kamehameha I, fueron ampliamente reconocidos por su capacidad para surfear. Los Ali’i podían demostrar su destreza al mostrar coraje en olas grandes y ¡ay! de los plebeyos que se cruzaran en las zonas de surf reservadas para los Ali’i. En la costa sur de Oahu, en Waikiki, el spot de surf ahora conocido como Outside Castle, fue llamado Kalehuaweke por los hawaiianos para conmemorar un incidente en el que un plebeyo surfeó en la misma ola que una de las jefas hawaianas, lo que era un gran tabú. Para salvar su propio pellejo, le ofreció una ofrenda floral lehua que aplacase su ira. En la época en que el capitán Cook y sus naves llegaron a las islas de Hawai en 1778, el arte, el deporte y la religión del surf había alcanzado un pico muy sofisticado pero lo que Cook y el Teniente King describen en Tahití y Hawaii fue el cenit del deporte del surf en la antigua Polinesia porque a raíz de la llegada del Resolución y el Descubrimiento, Hawaii y el surf hawaiiano cayeron en un declive que duró más de 150 años.

El contacto con los europeos no fue bueno para Hawaii. Después de la publicación de los diarios Cook y de King, Hawaii se convirtió en el destino principal del Pacífico Central elegido por multitud de capitanes, bandidos, aventureros, misioneros y otros oportunistas. El haole (blanco) trajo nuevas tecnologías, idiomas y dioses, junto con los vicios y enfermedades que asolaron a una sociedad que no había dejado de evolucionar durante más de un milenio.

A medida que el sistema kapu se derrumbó, lo hizo el significado ritual y de cohesión que el surf tenia dentro de la sociedad y la cultura hawaiiana. Ahora un plebeyo podría, por ejemplo, surfear en el mismo spot y saltarle una ola a una mujer de la realeza sin temer por su vida y luego renunciar a ofrecerle una corona de lehua como ofrenda para ganarse su perdón. El fin del sistema kapu también trajo consigo la desaparición del festival Makahiki, la celebración anual al dios Lono en la que el surf jugaba un papel fundamental. Ahora que los Hawaianos habían dejado a la deriva las viejas costumbres, la cultura hawaiana cayó en el caos. Como James D. Houston y Ben Finney escribieron en “Surfing: La historia del deporte ancestral hawaiiano”:

Las culturas Haole y Hawaiana chocaron de manera rápida y frontal al final del siglo XVIII y durante los primeros 20 años del siglo XIX. Hawaii cambió para siempre. En 1819, menos de 50 años después de que Cook entrase en contacto con los hawaiianos, Liholiho, el hijo y sucesor de Kamehameha I se sentó públicamente a comer con su madre y otras lideresas de la alta sociedad hawaiiana. Hombres comiendo con mujeres habían sido tabú desde el principio de los tiempos pero Liholiho se había dejado influir y superar por la abrumadora influencia de la cultura haole. Su desafío a un tabú fundamental enviaba un mensaje claro a lo largo y ancho de Hawaii, que el antiguo sistema de leyes ya no había de seguirse por mas tiempo, lo que asestó un golpe fatal al sistema kapu.

Para el surf, la abolición de la religión tradicional marcó el final de los aspectos sagrados del surf. Con los cantos de surf, los ritos de construcción de tablas, la adoración a los dioses del surf y otros elementos sagrados eliminados, lo que el muy ornamentado deporte del surf fue una vez, quedó despojado de gran parte de su plumaje cultural

El debilitamiento de la cultura hawaiiana se aceleró en 1820, cuando el primero de los misioneros cristianos calvinistas llegó de Inglaterra y comenzó a convertir a los hawaiianos del politeísmo a la religión del único Dios verdadero que era el hijo de Jesucristo. Los jefes hawaiianos resistieron a este nuevo Dios por un tiempo pero pasada una década este estricto nuevo código de la moral cristiana fue reemplazando al sistema kapu y la sensual forma de vida hawaiiana. Los calvinistas insistieron en que los hawaiianos llevaran más ropa, que aprendieran a leer y escribir, que trabajaran más y jugaran menos. Restricciones en el juego que por supuesto incluían el surf. La gente que conocía Hawaii antes y después de su llegada acusaron a los misioneros de arruinar en gran medida lo que era exclusivo y lo mejor de Hawaii y que incluyó el conseguir desapegar a los hawaiianos de la práctica del surf.

Ya en 1838, un visitante de Hawaii anotó: 

Se ha producido un cambio en ciertas costumbres... Me refiero a la variedad de ejercicios atléticos, como la natación, con o sin tabla de surf, la danza, la lucha, el lanzamiento de jabalina, etc... Estando todos estos juegos en oposición con las estrictas ideas del calvinismo, fueron por tanto suprimidos...¿Pueden ser acusados los misioneros de suprimir estos juegos? Yo creo que ellos niegan haberlo hecho pero escriben y expresan públicamente sus opiniones y afirman que estos deportes van expresamente contra las leyes de Dios y por una sucesión de razonamientos, que fácilmente pueden ser encontrados en la actualidad, imprimen en la mente de los jefes y los plebeyos la idea de que todos los que lo practican, están ofendiendo al cielo. Poco después, los jefes, dejándose fácilmente influenciar, cortaron esas costumbres tan ``peligrosas`` a sus vasallos.

Palabras duras, que atrajeron una respuesta de Hiram Bingham, uno de los más firmes defensores de la posición misionera:

La decadencia y abandono del uso de la tabla de surf, según avanza la civilización, puede explicarse por el aumento de la modestia, la industria y la religión, sin suponer, como algunos han llegado a creer, que los misioneros han hecho un furibundo ataque en su contra
(Houston and Finney, Surfing: A History of the Ancient Hawaiian Sport.)

Esos “abrumadores ataques” de los misioneros se referían a esas mismas cosas: la modestia, la industria y la religión. Los misioneros veían mal y por tanto prohibieron: vestir con taparrabos, los juegos de azar y la estrecha cercanía de hombres y mujeres tanto en tierra como en el mar. Con esta forzada modestia y moralidad aplicada al surf, los Hawaiianos perdieron rápidamente interés por su práctica. Para decirlo en un lenguaje moderno, si no podías apostar dinero o desnudarte o conocer chicas, ¿dónde estaba la diversión? 

Devastada por las enfermedades, el alcohol y otras sustancias tóxicas llevadas a tierra por la invasión haole post-Cook, la población de Hawaii se redujo de entre 400.000 y 800.000 indígenas en el momento de la llegada de Cook a tan solo 40.000 en 1896.

Lo único que se estaba muriendo más rápido que la cultura hawaiiana eran los propios hawaiianos.

A pesar de la moral calvinista impuesta, el surf no desapareció por completo de Hawaii en la década de 1800. Si bien dejo de practicarse con tantísima amplitud y sin descanso como cuando llegaron los primeros europeos, el surf continuó existiendo a lo largo de las islas. A veces, incluso algún visitante aventurero cogería alguna ola, sentado en la cima del mundo para luego poder contárselo a todos.

En 1851, el reverendo Henry T. Cheever descubrió por primera vez el surf en Lahaina en la isla de Maui y escribió estas palabras en su libro Vida en las Islas Hawaii: El corazón del Pacífico como era y como es:

Es muy divertido para un extraño bajar a la parte sur de la ciudad cuando el mar está crecido y las grandes olas golpean con fuerza la costa y observar las evoluciones y vertiginosos descensos sobre las olas de un gran número de surfistas. El surf parece tan atractivo y tan lleno de una salvaje excitación para los hawaianos pero al mismo tiempo tan saludable que no puedo sino albergar la esperanza de que pasen muchísimos años antes de que la civilización vea desconcertante o vergonzoso entregarse a este varonil, aunque peligroso, pasatiempo

Quince años más tarde, Mark Twain, viajó hasta las Islas Hawaii e intentó surfear por primera vez para más tarde poder narrarlo en el capítulo 32 de su libro Mark Twain in Hawaii: Roughing it in the Sandwich Islands Hawaii in the 1860’s

Una vez intenté coger una ola, pero fracasé. Coloqué la tabla en el lugar y en el momento correcto pero me descoordiné. La tabla golpeó la costa en tres cuartos de segundo, pero ya sin su pasajero y, yo golpeé el fondo casi al mismo tiempo mientras me caían un par de toneladas de agua sobre la cabeza

El surf no estaba muerto en las islas hawaianas a fines del siglo XIX, pero se estaba ahogando, junto con la mayoría de las costumbres hawaianas y de los propios hawaianos. Después de 125 años de contacto/conquista hawaiana-europea, el haole había tratado de ejercer control sobre casi todo lo hawaiano: sus dioses, su cultura, su magia, su tierra y sus vidas.

De los 40,000 hawaianos que quedaron, un puñado intentó resistir el derrocamiento ilegal de la monarquía hawaiana en 1893 por una coalición de empresarios, propietarios de plantaciones y misioneros, asistidos por marines estadounidenses. Los hawaianos blandieron sus derechos nativos para mantener las Islas Hawaii como una nación soberana bajo control del pueblo autóctono hawaiano. Cuando la reina Lili’uokalani intentó revertir el control haole del reino en 1893, los extranjeros la derrocaron y la encarcelaron. En 1898, Estados Unidos se anexionó el archipiélago de Hawaii como parte de su territorio situación que perdura en nuestros días…



WhatsApp chat